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Alegría de Pío: El bautismo de fuego del Ejército Rebelde

El 5 de diciembre de 1956, los expedicionarios del “Granma”, a pocos días de su desembarco, acamparon en un lugar conocido como Alegría de Pío, en el municipio de Niquero, donde se prepararon para descansar del extenuante recorrido desde los mangles cenagosos de playa Las Coloradas y esperar la noche.

Fue ahí donde, sorprendidos por el ejército del gobierno, algunos resultaron asesinados en el combate y los restantes se reagruparon en torno a Fidel Castro -líder de la expedición- , y formaron el núcleo principal de lo que posteriormente sería el Ejército Rebelde.

Fragmentos de discursos de Fidel sobre el combate en Alegría de Pío.

Fidel en "El Hombrito", con Raúl, Juan Almeida, Ramiro Valdés y Ciro Redondo, mayo de 1957. Foto: Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado / Fidel Soldado de las Ideas.

Fidel en “El Hombrito”, con Raúl, Juan Almeida, Ramiro Valdés y Ciro Redondo, mayo de 1957. Foto: Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado / Fidel Soldado de las Ideas.

Rememoró el Comandante esta decisiva batalla en la Clausura del XI Foro de Ciencia y Técnica, el 21 de diciembre de 1996:

“No había transcurrido un mes desde entonces, realizamos la primera acción, porque en ese momento lo que teníamos era el dolor y la irritación del daño que nos ocasionaron en Alegría de Pío, el revés de Alegría de Pío, que fue consecuencia de la falta de experiencia. Ahí nos habrían hecho falta cosas que aprendimos después”.

En la misma provincia de Granma, en Tribuna Abierta de la Revolución en el año 2002, expresó:

“Sufrimos nuestros más duros reveses, sin desalentarnos, y de un puñado de hombres volvimos a reconstruir el Ejército Rebelde que, con su experiencia aprendida y a paso acelerado, logró derrocar la tiranía, que contaba con 80 000 hombres sobre las armas, en menos de dos años, si contamos el revés de Alegría de Pío a los tres días del desembarco, la dispersión de nuestras fuerzas, el asesinato de muchos compañeros que por azar chocaron con el enemigo, o cayeron prisioneros y dieron su vida por esta causa, antes de volver a crear con un puñado de sobrevivientes y campesinos incorporados un pequeño destacamento del Ejército Rebelde”.

Asimismo, en su intervención por el 40 aniversario de la creación de los CDR, en el Palacio de Convenciones, recordó:

“La guerra duró menos de 24 meses, si descontamos la dispersión de Alegría de Pío y los problemas que tuvimos hasta alcanzar capacidad de supervivencia y más que nada, no por nuestra fuerza, sino por nuestro entrenamiento, nuestro conocimiento de las montañas y por el aprendizaje acelerado que adquiríamos todos los días”.

Se refirió sobre este hecho en el acto por el XV aniversario de la firma de la primera Ley de Reforma Agraria y el XIII aniversario de la ANAP:

“En los difíciles días que siguieron a la Alegría de Pío, cuando sobrevivió solo un puñado de combatientes, los campesinos comenzaron a servir como guías, a colaborar y a ayudar a reagrupar aquel puñado de hombres y a recuperar algunas armas”.

Recordando los momentos del combate, dijo en el Acto Central en Conmemoración del XX Aniversario del Asalto al Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba:

“El durísimo revés de la Alegría de Pío, que redujo nuestra fuerza a siete hombres armados, con los que reiniciamos la lucha. Este increíblemente reducido número de efectivos con que nos vimos obligados a seguir adelante, demuestra hasta qué punto la concepción revolucionaria del 26 de Julio de 1953 era correcta”.

Sobre los combates contra el último ataque de las fuerzas de la tiranía y la ofensiva final del Ejército Rebelde, se refirió:

Sufrimos nuestros más duros reveses, sin desalentarnos, y de un puñado de hombres volvimos a reconstruir el Ejército Rebelde que, con su experiencia aprendida y a paso acelerado, logró derrocar la tiranía, que contaba con 80 000 hombres sobre las armas, en menos de dos años, si contamos el revés de Alegría de Pío a los tres días del desembarco, la dispersión de nuestras fuerzas, el asesinato de muchos compañeros que por azar chocaron con el enemigo, o cayeron prisioneros y dieron su vida por esta causa, antes de volver a crear con un puñado de sobrevivientes y campesinos incorporados un pequeño destacamento del Ejército Rebelde

Fidel y el Che durante la guerra revolucionaria en la Sierra Maestra, 1957. Foto: Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado/ Fidel Soldado de las Ideas.

Fidel y el Che durante la guerra revolucionaria en la Sierra Maestra, 1957. Foto: Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado/ Fidel Soldado de las Ideas.

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