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Güines: del surgimiento al título de Villa

Concederle un Título de Villa a una jurisdicción cubana en siglos pasados podría haber sido una conquista no tan difícil para algunas comarcas, aunque  en el caso especifico de Güines -municipio que este año celebra dos siglos de haberlo obtenido- el proceso entre la solicitud formal, su rubricacion, expedición y la venerada llegada del documento tardó muchos años. Es válido aclarar que ciudad, pueblo y villa tienen significados particulares en los pasados siglos. En ocasiones se les dan estas denominaciones a poblados con cierto desarrollo y trascendencia en la historia cubana. Felipe Poey, por ejemplo, en su obra Geografía de Cuba, explicó sus diferencias: los términos de villa y ciudad implicaban la existencia de un Ayuntamiento (Casa de Gobierno o Cabildo), y de uno o dos Acaldes,  así como administradores de la justicia ordinaria de primera instancia civil y criminal, en un territorio determinado.

Estas denominaciones constituían una Gracia Real, un otorgamiento a título hecho por los reyes de la metrópoli que, por lo general, se le  otorgaban a los lugares más poblados, aunque no siempre primó esa condición. Pronto la palabra ciudad comenzaría a estar ligada a una idea de grandeza, urbanización y población superior. Pueblo era un núcleo o centro de población donde existiera, al menos, una iglesia. Existen casos de pueblos en Cuba cuyo número de habitantes era más considerable que el de otras localidades que ostentaban el título de villa, pero comúnmente sucedía porque estos no solicitaban el título en su momento.

Hoy, en el siglo XXI, Güines es uno más de los municipios de la joven provincia Mayabeque, pero sus antecedentes históricos como villa guardan una interesante relación con aspectos ligados a las polémicas en torno a su fundación, su antigua extensión territorial y su prosperidad económica.

Acerca del primer acto fundacional

Cuando se habla de fundación de una Villa, la memoria histórica solo retoma las primeras siete villas fundadas en Cuba, donde se incluye a la primera (Baracoa) y, por supuesto, a San Cristóbal de La Habana. Sin embargo, el primer enclave de esa Villa estuvo justo en la parte Sur, en tierras cercanas a la desembocadura del río Mayabeque.

Realmente para su probable fundación fue necesario, durante la Conquista, el rápido pero exhaustivo análisis de las tierras y del entorno hallado por los españoles. El asentamiento de pueblos y la fundación de villas se confirmaba generalmente donde existiese ya una población de aborígenes para poder ejercer dominio sobre ellos, domesticarlos y así sumarlos al trabajo forzado y garantizar la vida agrícola en la región.

La villa de San Cristóbal de La Habana se funda hacia 1515 en las zonas cercanas a la costa Sur de Güines, resultando muy favorables las condiciones de sus suelos, la proximidad del río y de una costa no tan alejada, la situación geográfica al centro del cacicazgo de Yaguacayeo y de Habaguanex, además de la existencia de una significativa población nativa en esos suelos. Acerca de las antiguas tierras güineras, el Padre Las Casas durante su primer recorrido por ellas destacaba el régimen de orden existente entre sus aborígenes, cómo organizaban  sus tareas de labranza y la variedad en sus comidas. Sostuvo que el terreno estaba enmarcado por una fértil llanura ancha, un río cristalino, bosques abundantes y frondosos, pobladores dedicados a  la agricultura, caza y pesca; población femenina que lucía adornos en las cabezas y la existencia de una policromía natural muy impresionante ante los ojos de cualquier desconocido.

Luego de determinarse el lugar, es probable que su fundación se haya efectuado, a juzgar por los escritos que reseñan tales actos, con el nombramiento de un Regidor, un Escribano y otros funcionarios más. El primer Teniente Gobernador de esta Villa sureña fue el español Pedro de Barba, quien entregó mercedades y encomiendas, y desde ese sitio se dice embarcó luego con Hernán Cortez para la conquista de México. Tras levantarse el acta, quedó fundada, aunque en 1519 se decidió el traslado de esta Villa hacia la parte norte.

En sus escritos, el Padre Las Casas no refiere que haya presenciado la fundación, pero sí alude al traslado de la Villa meses después desde la costa Sur hasta el Puerto Carenas, en La Habana Nueva o Habana del Norte. La decisión obedeció a los beneficios que podría aportar la nueva zona, favorable mucho más a la navegación, con una bahía en forma de bolsa que auguraba un mejor comercio y el resguardo de los recursos por las ventajas de las fortificaciones.

Aún así, de acuerdo a José Martín Félix de Arrate y Acosta, hacia 1761 todavía la zona güinera  era nombrada como San Cristóbal de La Habana del Sur.

 Bibliografía:

Autores Varios. Güines, Majibacoa, Santo Domingo. Sobre sus historias agrarias, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1998

Colectivo de Autores. Güines, Santo Domingo, Majibacoa. Sus historias agrarias.

Echevarría Otero, Alicia. Güines: la Ciudad Mayabequina. Imp. Güines, 1947

Novo, José A. Habana-Güines. En: Revista Cúspide, a.III, No. 4, (abril/1939)

Rosemond de Beauvallon, J. B. La Isla de Cuba. Edit. Oriente, Santiago de cuba, 2002

Santovenia, Emeterio S. Un día como hoy. Editorial trópico, La Habana, 1946.

Wurdemann, John G.  Notas sobre Cuba. Colección Viajeros. Edit. Ciencias Sociales, 1989

 

Por Ernesto Sarduy Lorenzo

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