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Auxilio médico al mambí desde San José de las Lajas

 Mucho se ha escrito sobre los combates de la Guerra de Independencia, incluyendo los de nuestra provincia, pero poco se sabe del auxilio médico al Ejercito Libertador en este territorio muy difícil para mantener, campamentos, prefectura y hospitales, pero algunos médicos montaban su caballo y recorrían la manigua curando al mambí herido o enfermo.

 Entre ellos se encontraba el doctor Ramón Merino Corbeller, vecino de San José de las Lajas, auxiliar del Ejercito Libertador, aunque nacido en la ciudad de Cienfuegos, en el seno de una familia distinguida y acomodada, en la que figuraron próceres ilustres de la guerra del 68, por lo que sufrieron la confiscación de sus bienes y pasar duras penalidades. Pero después el joven fue enviado a Granada, España, para terminar sus estudios universitarios de derecho que luego abandonó por los de medicina.

 Al terminar regresa a la patria, aún desolada por los 10 años de lucha y en Trinidad primero y después en La Habana, ejerció su carrera distinguiéndose por su sapiencia, vocación entrañable que cimentaron la fama y renombre que le acompañaron en toda su vida.

 Joven aún vino ocasionalmente a San José con un amigo y encontrándole sus bellezas naturales y ambiente pastoril, decidió establecerse aquí, donde habiendo podido levantar una fortuna, se empleó en el bien del vecindario, la humanidad, de su Patria.

 Durante la Guerra de Independencia expuso su vida muchas veces para ir a aliviar en la manigua las heridas y enfermedades del libertador cubano. En una ocasión fue confinado tras las rejas y Máximo Gómez realizó un amenazante recorrido próximo al poblado para obtener su liberación. Los que relataron un cruento combate en la loma de la Mariana, expresan que él acució allí para tratar de salvar las vidas de tres heridos graves.

 También hombre culto, desinteresado, respetado, fue después de la guerra el primer presidente de la Sociedad La Fraternidad, al restablecerse esta institución cultural en 1900. Fue además un excelente Jefe de Sanidad y Presidente de la Junta de Educación de notable actuación.

 Otra persona a reconocer es Rosario Dubrocá, La Mambisa, que con solo 25 años, el 11 de septiembre de 1898, funda el primer hospital militar para tiempos de paz, habilitado para atender a los heridos y enfermos del Ejército Libertador, próximo al poblado de San José de las Lajas. Para el logro de tan noble objetivo, solicitó el concurso de las señoras de la Sociedad Benéfica Cruz Blanca de La Habana, quienes le ayudaron a obtener de un generoso donante, las medicinas y útiles de imperiosa necesidad, así como cantidades de dinero necesarias para el sostenimiento del Hospital.

 La apertura del benéfico centro de salud fue autorizada por el Jefe del Departamento Occidental, general Mayía Rodríguez, cuando  acampaba en El Guayabal, próximo a ese lugar. El hospital, cuyo nombre fue “Bacallao”, tenía cinco espaciosas salas, cerca de cien camas y el personal facultativo necesario, ocupaba la casa vivienda  del antiguo cafetal Nuestra Señora del Carmen en la finca Bocalandro, junto al poblado de Jamaica.

 A la inauguración asistió la alta oficialidad del Ejército Libertador en la provincia y la banda de música del Regimiento Vidal Ducasse, al mando del coronel Francisco Leyte Vidal, a las órdenes del Cuartel General del Departamento Occidental.

 Rosario nació en enero de 1873 en Jagüey Grande en Matanzas, de la unión de su padre francés y su madre matancera. Fue el ingenio La Perla propiedad de su progenitor, el lugar donde transcurren sus primeros años infantiles. Desde muy joven comenzaron a manifestarse en ella inquietudes revolucionarias y dedica sus conocimientos de enfermería a crear varios hospitales de sangre para los heridos en el campo de guerra. Contrajo matrimonio con Armando Osorio y ambos consagraron los mejores años de su vida a cooperar en la libertad de la patria amada. De ahí que en la historia de las guerras independentistas cubanas sea conocida como La Mambisa.

 Esta valiente patriota cubana y revolucionaria, que colaboró arduamente por la independencia de Cuba, murió 7 de octubre de 1924 en La Habana. Charito Dubrocá, ostenta entre sus méritos, además de su amor por Cuba y su libertad, el de ser iniciadora del magnífico Cuerpo de Enfermeras Cubanas y presidente de la Cruz Blanca Cubana.

Daniel Martínez Quintanal 

(Historiador de San José de las Lajas)

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