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Cuando Mayabeque fue al cine

El río Mayabeque inspiró a los cineastas güineros

Este río nuestro, que fluye continuamente en los versos de muchos poetas, se deja retratar por pintores y grabadores desde el siglo XIX y se escucha en múltiples canciones, también estuvo en el cine.

La historia comienza en la década de 1940, cuando se funda en Güines la sociedad de cine ECA Film S.A., creada por el doctor Francisco Llano Fernández y el fotógrafo y realizador Frank Taracido Gómez

En difíciles condiciones trabajaron intensamente realizando películas de ocho y 16 mm en blanco y negro y a color. Incursionaron en una amplia variedad de géneros: desde el reportaje documental y la ficción, hasta las tradicionales memorias familiares, películas muy en boga por aquella época.

Hacia 1944 el Club Fotográfico de Güines convocó un certamen de cine amateur y el premio lo obtuvo una obra realizada y dirigida por Taracido, El gran Cardenal, comedia basada en la novela Los tres mosqueteros, de Alejandro Dumas. Se rodó en ocho milímetros, blanco y negro, con un elenco de actores aficionados de la localidad, al igual que las locaciones utilizadas. La escenografía estuvo a cargo del pintor José Couzo Perna.

Más tarde se filmó El maestro (ocho milímetros  y b/n), con guión de Zenaida Valdés García, basado en la vida del maestro güinero Rafael García, quien recibió muchos elogios de la crítica, entre ellos del destacado periodista Conrado Massager.

Se cuenta, sin embargo, que las obras de mayor madurez y autenticidad creativa llegarían ya en los años 50 del pasado siglo, precisamente con filmes “protagonizados” por el río Mayabeque: Onicajina y La vuelta de Cuba, ambas de Frank Taracido, en colaboración con el Club Fotográfico de Güines.

La primera es un canto poético inspirado en las antiguas leyendas que le dan vida al río. La cámara recrea las bellezas de su curso y las bondades naturales que crea a su paso, mientras un locutor narra un texto escrito por el propio Taracido. La segunda es también una inspirada declaración de amor por el río y el valle mayabequense, sus riquezas y la visión de su gente, humilde pero muy humana y patriota.

Ignoramos si se conservan obras o imágenes del extraordinario empeño de crear y sosteneruna productora cinematográfica en Güines. La cultura siempre depara sorpresas. Lo cierto es que en la sala oscura, el Mayabeque se hizo río de luz.

Fuente: El Club Fotográfico de Güines, Editorial Unicornio, Provincia Habana, 2004.

Por Omar Felipe Mauri

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