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Juan Delgado: la obra de todos

Mientras más conocemos, mejor se aprecia y ama. El monumento al Coronel Juan Delgado González (Bejucal, 27 de diciembre de 1868 – Wajay, 23 de abril de 1898) es una historia que ronda ya los 100 años.

Hacia 1920 surge el propósito de erigir ese monumento que se encuentra en Bejucal, pero no fue hasta inicios de 1955 que el Ayuntamiento de este municipio, a través de su concejal José Díaz Herrera y Carlos Suárez, presidente del Consejo de Veteranos del territorio junto a otros interesados, convocan a una reunión para impulsar el proyecto*.

Se acuerda crear un comité pro-monumento y organizar una campaña de propaganda para recaudar fondos. Pese a la infatigable labor del comité y del amplio apoyo popular, no se avanzó demasiado en el objetivo. La crisis que sufría Bejucal, como toda Cuba, marcada por la caída económica,  represión de la tiranía de Fulgencio Batista y la lucha revolucionaria del pueblo contra ese régimen, dominabanaquellos años.

En los primeros días del Triunfo de la Revolución, un grupo de combatientes y vecinos de la localidad, dirigidos por José Manuel Giménez Díaz, primer Comisionado Municipal, y el apoyo unánime de la población, decide construir el monumento. Centavo a centavo lo hicieron posible. He aquí su primer valor: una obra de todos.

Ubicada al centro de la plazuela de la iglesia,la estatua, fundida en bronce a tamaño natural sobre una base de mármol rojizo,  fue realizada por el escultor Arnold Serrú y quedó inaugurada el 13 de enero de 1961,-en homenaje al 65 Aniversario  de la Entrada de Máximo Gómez en Bejucal.

Desde ese instante, por acuerdo popular, el sitio fue denominado Plaza Juan Delgado, (según declara una inadvertida placa de bronce ubicada en la esquina de las calles 9 y 12, actualmente una cafetería).

A la ceremonia asistieron inaugural Urbano Gómez Toro (hijo del Generalísimo Máximo Gómez), Miguel Delgado (hermano de Juan), así como personalidades del Gobierno Revolucionario y el pueblo en general.

Por estar en la ciudad natal del héroe y asociarse a hechos tan relevantes de la historia patria, el monumento cobró dimensión nacional, y reafirmó los valores de libertad, patriotismo y justicia social encarnados por la Revolución triunfante. En un contexto de júbilo y profundas transformaciones que vivía la Nación, aquel monumento vino a subrayar los principios que unen y definen a Cuba.

La escultura mira al oeste, dirección aproximada donde se ubica la finca San Pedro, actual territorio de Bauta, dando la espalda al este y creando un perfecto juego de luz que exalta la figura del mambí.

La obra de carácter realista expresa movimiento como símbolo de la energía y permanente batallar de Juan Delgado. El gesto resuelto apuntacon el machete hacia El Cacahual, -finca de los familiares del patriota donde fueron sepultados los cadáveres de Maceo y Panchito Gómez Toro, luego del heroico rescate protagonizado el 7 de diciembre de 1895 en San Pedro. También su machete señala Santiago de las Vegas, sitio donde organizó la tropa que lo acompañaría hasta el fin de la contienda. Destaca la veracidad y firmeza subrayadas por el vestuario e indumentaria del héroe, la expresividad del rostro y el gesto, así como la fidelidad del retrato que logró el artista. Su mensaje es el llamamiento a la acción, al arrojo ante el imposible y la decisión de vencer.  Como la frase que lo inmortalizó con solo 26 años de edad, junto a Maceo y Panchito, y que se lee en la tarja de bronce al pie del monumento El que sea cubano y tenga valor, ¡que me siga…!

Por Omar Felipe Mauri

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