twiter

El Che en las industrias de San José de las Lajas

19142294_1799193886969691_929936210_n

El 14 de junio de 1928, en Rosario, Argentina, nació Ernesto (Che) Guevara de la Serna, quien nos permitió contar con su figura desde la preparación de la Revolución Cubana para continuar con su experiencia físicamente por poco tiempo, después del Triunfo en 1959. En sus funciones como dirigente supo multiplicar acciones para convertirse  en un teórico por el Socialismo y un analista profundo sobre la situación económica-social de América Latina.

Transcurrían los años de 1959 a 1964 en la localidad de San José de las Lajas, período de desarrollo y confirmación revolucionaria,  en esa etapa el Che dejó huellas inolvidables en este territorio, en sus recorridos por las industrias, donde aún hoy los pobladores, obreros y combatientes mantienen viva las lecciones ejemplarizantes en relación a su actuación como hombre, como obrero, como cuadro, como compañero; en fin como revolucionario, en las visitas que realizara a   industrias de la localidad, porque dejó huellas en el territorio, por lo que este artículo está fundamentado con testimoniantes al cumplirse 60 años de su desaparición física.

Visitó seis fábricas: La de Cables Conductores Eléctricos y Telefónicos PHELDRAK S. A., hoy  ELEKA Conrado Benítez, en los años 1959 y 1962. La Empresa de Cerámica Blanca Adalberto Vidal en febrero y junio de 1960, en este último mes prescinde de su escolta Harry Villegas Tamayo para asignarlo administrador de ésta por deserción del entonces su Presidente, como se hacía  llamar; y por último, la visitó en junio de 1963. Ese mismo año estuvo en tres ocasiones en la fábrica de Etiquetas y Envases de Aluminio Leovigildo Sierra, luego Cubalum, El 22 de septiembre 1964 participó en un trabajo productivo en la Fundición Pablo Valdespino, al frente de la Brigada Roja del Ministerio de la Industria. También en otros trabajos en la Fábrica de Vidrio Orlando Cuéllar, en la Empresa de la Goma Nelson Fernández y en la Canafre, hoy un almacén de logística militar.

Impresiona apreciar la vigencia de las palabras del Comandante Ernesto Che Guevara a través de testimonios que reflejan símbolo de altruismo, solidaridad, voluntad, intransigencia, humanismo, compañerismo, exigencia, responsabilidad, ejemplaridad ante al trabajo,  dirección,  control,  comunicación, en fin, ante el hombre nuevo que necesitaba la Revolución.

Entre tantas anécdotas relataremos algunas de la Empresa de Cables. Era una tarde de 1959, primer centro  visitado por el Che; recuerda Jorge Negrín, secretario del sindicato, procedente de una célula del Movimiento 26 de Julio, que todavía el centro no estaba nacionalizado cuando al llegar, el guardajurado o custodio lo detiene y le pregunta “¿Quién es usted?”.  Contesta el Che “Mire a su alrededor”.

El guardia levanta la vista, mira a su alrededor, alza la vista al cielo, no ve nada, el Che con su rostro sereno pero agradable, responde “yo soy el dueño de todo lo que ha visto”

Jorge le replica a la guardia “¿y usted no conoce al Che?”. Rápidamente él contesta “no hay problemas hombre, usted no se preocupe vaya para su guardia, que usted está cumpliendo con su deber”.

En el recorrido un obrero le comentó: “Che estos equipos ya son muy viejos” y le dijo que se lo plantearan al sindicato. El obrero contestó “ellos no resuelven nada”, le replicó rápido “no voten por ellos en las elecciones”.

En ese mismo centro pero en 1962, en su recorrido observó un invento en la conexión de cables telefónicos, solución dada por el obrero Avelino Cuéllar, que no estaba en ese turno, pero cual fue la sorpresa del inventor, que a fines de agosto recibe una citación para el Ministerio de Industria, sin saber su objetivo, la cual era una actividad con obreros destacados de diferentes centros para entregarles estímulos, a él le correspondió un diploma que conserva con gran orgullo y una semana en Varadero con la familia, pero Avelino solicitó un cambio por ayuda en resolver el problema de su hija, la cual tenía dos años y no había reflejo alguno en sus piernas y dificultades en su razonamiento, pidiendo que la asistieran médicos de otro país.

Recuerda éste con emoción que el Che rápidamente contestó que las dos cosas se podían ver, que fuera a Varadero y al regreso verían la situación. Así se cumplió, estuvo al tanto de todo, incluso,-continuó Avelino recordando con los ojos empañados- que al ir a buscar los aparatos que debía ponerse la niña, al preguntar su valor ya estaban pagos por el Che, dice: “Me quedé perplejo, ¿cómo un Ministro de Industria iba a hacer eso?, pero no es todo, al pasar el tiempo es citado nuevamente al Ministerio explicándole personalmente que debía ausentarse  pero que dejaba constancia, que ante cualquier situación con su hija había que solucionarlo”. Hoy con tristeza exclama: “No imaginaba que era la última vez que lo vería”.

El Che mostró, creatividad, gran dosis de compañerismo, de humanismo, un jefe severo y exigente que partía del principio de exigirse a sí mismo y predicar con su ejemplo, entregado por entero al trabajo revolucionario, expresando siempre en su quehacer la capacidad de darse a los demás, sin miramientos, ni aguardar recompensa, lo que le impregna energía ética vital de altruismo, contenido en cada uno de sus propósitos y acciones, en esa permanente ansiedad por el mejoramiento de dedicar su existencia al bien, en dar hasta su sangre por la sangre de todos, como lo hizo en Bolivia, pero como dijera nuestro Héroe Nacional, José Martí:

 NO HAY COMO VIVIR PARA LOS OTROS, LO QUE DA SUAVE ORGULLO Y FORTALEZA.

Por Ibis Duvergel Magdariaga

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más visto
Más recomendado
Más comentado
  • Anuncian empresas empleadoras para Zona Especial Mariel (40)
  • Soy feliz como operador (15)
  • Spirulina: Made in Mayabeque (14)
  • LO ÚLTIMO DE: