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Un museo como este nos falta

camajuani_museo_tren_25La historia de la industria azucarera en Cuba no puede escribirse sin mencionar a Güines. No pocos acontecimientos relacionados con la otrora locomotora de la economía nacional están indisolublemente ligados al primer Valle de los Ingenios.

Con fecha 6 de noviembre de 1735 el Marqués de la Torre, al solicitar a la corona española el título de Villa para esta población, expresó: “Ningún pedazo de tierra hay en la Isla más sano, más fértil y hermoso por su espaciosa llanura, abundante agua y recomendable cantidad de sus producciones”.

El francés Julián Lardiere, uno de los más afamados técnicos azucareros de la época, exclamó: “Esta es la tierra donde todo lo ha reunido la naturaleza para sembrar caña y fabricar azúcar”. El territorio de Mayabeque era la clave para una productividad excepcional. El tabaco había trazado caminos en los campos y creado incipientes núcleos rurales. Es lógico que aquí nazca el proceso inicial de expansión azucarera, apunta Manuel Moreno Fraginals.

Ya en 1784 el desarrollo de los ingenios habaneros penetra de manera decidida en Güines, expone Fraginals en su obra clásica El Ingenio. La caña desplazó brutalmente a las vegas que se habían convertido en la primera zona productora de todos los tipos de tabaco.

En la región nacen ingenios como La nueva Holanda y La ninfa, considerados como los de más alta productividad en su época. Hasta el mismo gobernador de la Isla, Luis de las Casas, tiene propiedades en Güines, entre ellas el Amistad. A estos se suma el Alejandría, primero que muele la gramínea con fuerza hidráulica.

Llega el año 1857 y en la demarcación existían 89 ingenios.  Ese avance azucarero provoca la fundación o desarrollo de pueblos como San Nicolás y Nueva paz.

Es tan importante el azúcar en Güines que hasta 1834 se discutió la construcción de un canal para el traslado de las producciones hasta la Capital, se reparó el Camino Real que culminó con el paso por Loma de Candela hasta que, en 1838, el ferrocarril llegaba a su destino inicial.

La primera centrífuga que trabaja en Cuba se adquirió en 1849 para el Amistad.

La novela Francisco, de Anselmo Suárez y Romero, fue escrita en buena parte en el ingenio Surinam. La obra es uno de los mejores documentos que refleja el terrible tratamiento propinado a los esclavos.

Pero no solo azúcar y economía. Este panorama conformó una serie de fenómenos políticos, sociales, religiosos y culturales que diseñaron la sociedad cubana, como bien afirma Fraginals.

Güines ha merecido por historia un museo de la industria azucarera. Conozco de los esfuerzos que en este sentido y por décadas han librado historiadores e investigadores. Hoy la provincia cuenta apenas con algunos modestos sitios que reflejan esos acontecimientos.

La obra requiere del interés colectivo, no solo de las instituciones de Cultura. En la batalla por fortalecer nuestra identidad y patrimonio local nos falta este museo. El que aparece en la foto pertenece a Caibarién.

2 respuestas a Un museo como este nos falta

  • Ana dice:

    tenemos que seguir enriqueciendo, para no dejar morir nuestra historia, y conservar el patrimonio historico azucarero en todos los rincones de nuestro pais,

  • Zilda dice:

    Es cierto que el museo de guines, mayabeque está bello, transmite un verdadero sentimiento de amor respeto y dedicación de todos los azucareros del sector. Si no lo hubiese visto con mis propios ojos no lo creería el sitio era prácticamente un tiradero y la comunidad y la Empresa Azucarera del Mayabeque lo convirtió en un lugar de respeto.

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