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El dilema de la juventud

Como un dogma de estos tiempos reza el refrán que habla sobre los jóvenes que no detentan de sus padres tanto como de su época, tal es el caso de la provincia Mayabeque, pues desde Bejucal hasta Madruga los de mi generación afrontan de múltiples maneras las incertidumbres propias de la etapa, los cuestionamientos lógicos que condiciona  el hecho de que en  los 20 años está la flor de la vida.

Muchos debaten acerca del destino, sobre  qué profesión estudiarán, otros elevan sus pensamientos hasta las nubes y dejan que el amor los atrape de ese modo tan peculiar que conocemos todos.

Las preocupaciones agobian, las encrucijadas emergen una tras otra y entonces cuando en la guagua, el camión o en la calle, durante esos instantes que aprovecho mientras viajo para observar y palpar el panorama del territorio, ya sea en San José o Güines veo a la juventud inmersa en un mundo de enajenación al más puro estilo kafkiano y la pregunta fluye sola ¿Tenemos futuro?

Esta resulta la interrogante de muchos, sean ancianos o de igual modo jóvenes como yo, porque entre obscenidades y gestos estrafalarios su vida transcurre en algo más que silbar, no importa el ser estudiante de preuniversitario, menos aún gente de la calle, la cuestión gira alrededor de que los ídolos y lumbreras de estos tiempos no son las figuras históricas ni algún otro personaje de trascendencia, los paradigmas cambiaron, ahora el fanatismo gira en torno al último videojuego, al reggaetonero de moda o las clásicas estrellas del deporte que inundan todo a nuestro alrededor, Cristiano Ronaldo y Leonel Messi.

En la otra cara de la moneda están aquellos que buscan su grato porvenir en una profesión decente, que cultivan su espíritu con  lectura,  música y el buen cine, esos que amparados en la educación de sus padres añoran forjarse una esperanza, los que saben o tal vez sospechan que en el conocimiento está la clave para avanzar y salir adelante, tal como planteara en su obra Epistemología del Sur el sociólogo portugués Bonaventura de Souza.

La historia recoge múltiples ejemplos del papel que refrenda a los jóvenes como continuadores de procesos y acreedores de la responsabilidad de impulsar proyectos hacia adelante, es un principio lógico de la dialéctica desde los jóvenes atenienses y espartanos que salieron a darle el frente al invasor persa durante las guerras médicas hasta los niños héroes de Chapultepec en la Guerra Mexicano- Estadounidense de 1847, además de los caídos en las dos guerras mundiales y en los conflictos de Vietnam , Corea , Irak , en fin, someras muestras de ese protagonismo.

En Cuba los nombres de Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena y Pablo de la Torriente Brau, engrosan la nutrida lista que evoca al decoro con el que la juventud reivindicó su papel en los diferentes momentos, incluso, al costo de la propia existencia, pero esto solo es un leve flujo de conciencia para ubicarnos de nuevo en contexto y alertarnos acerca de las paradojas en las que se debaten los jóvenes cubanos en la actualidad.

Al final el futuro está ahí en nuestras manos, aunque las sombras del asunto oscurezcan un poco las cosas, las Revolución de 1959 llegó para hacerlas diferentes, en grado sumo sembró expectativas que antes no existían, la mayor confianza radica en eso, la respuesta estará y como debe ser. Los jóvenes cubanos somos dignos herederos de las costumbres y tradiciones de un país que lleva bien arraigado el sentimiento nacional del patriotismo.

 

Por Alexander García Milian

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