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Maltratos con ternura

discusiones-maltrato-psicologico-300x225Eran las 11:10 minutos de la mañana y me encontraba en la oficina de correos de San José de las Lajas con la intención de certificar un sobre para hacerlo llegar a la hermana provincia de Pinar del Río. Una vez expresado mi objetivo la joven del ventanillo me respondió amablemente:

Señor, no podemos prestarle ese servicio entre las 11:00 am y las 2:00 pm debido al ahorro energético; ahora solo vendemos sellos, postales, etc

Sorprendido le trasmití mi inconformidad, ya que mi esposa trabajó en igual organismo en mi municipio natal y aún cuando existieran problemas con el servidor te pesaban el paquete y una vez resuelto el fallo tecnológico era procesado, o lo que es lo mismo, pasado por la máquina. Sucedió, que aproximadamente dos horas más tarde, me dirigí a la Oficina de Correos de Batabanó con idéntico propósito, y Amparo (que tampoco debía utilizar la computadora por igual razón) tasó el bulto, lo cobró y me entregó el respectivo comprobante. Me pregunto: ¿San José y Batabanó se rigen por normas diferentes? ¿Cuesta tanto trabajo ofrecer un servicio eficiente?

Semejante actitud de la joven lajera me recordó una fábula de Esopo, aplicable a los que son inhábiles en su oficio: Una oveja, a la que se esquilaba sin destreza dijo a su esquilador: -Si lo que deseas es mi lana, corta un poco más alto; pero si lo que deseas es mi carne, mátame de una vez para siempre, y cesa de torturarme trozo a trozo.

Traigo a colación la moraleja porque a diario somos víctimas de situaciones como estas. ¡Y claro que no siempre es así! Hace alrededor de un mes fui por encargo a recoger los antecedentes penales de un amigo a la entidad pertinente en el propio municipio de San José de las Lajas, y la funcionaria que me atendió  (a la que solo me remití a preguntarle) lo hizo con una delicadeza admirable, al extremo de que aún no eran las ocho de la mañana y ni siquiera contaban con fluido eléctrico. Llegué a mi puesto de trabajo con la encomienda cumplida. ¡Lástima que no recuerde su nombre!

Vivimos un momento difícil, y eso no es un secreto para nadie. Si fuéramos más atentos y cordiales se atenuarían muchos problemas. El maltrato subsiste en la expresión de apariencia más intrascendente. Se impone tener cuenta que en las vueltas que da el mundo debemos dar para recibir…

Ojalá ahora mismo la referida joven esté leyendo mis palabras. Mi única aspiración es que seamos sensibles ante la necesidad ajena; y dejar claro, ¡bien claro!, que hay que ahorrar la energía, no la conciencia.

 

Por Juan C. García Guridi

2 respuestas a Maltratos con ternura

  • Julita dice:

    El tema sigue siendo de los hombres y mujeres. Si no lo enfrentamos seguiremos siendo parte del problema y no acabaremos de resolverelo nunca, hay que llamar las cosas por su nombre y recordar nuestra condicion de iguales, nadie tiene derecho a maltratar a nadie.

  • YanMichel dice:

    Historias como estas se repiten a diario. Unos dirán -hasta cuando- pero es la cruda realidad. Por mucho trabajo periodístico realizado, desde la prensa plana hasta la televisiva, aún no se crea la conciencia en nuestra población, amen de los que desayunan amor, ternura y que luego de un enorme trabajo para llegar a su entorno laboral dejen problemas en casa y sepan lidiar con el público. Edúquese ese que desayuna limón y maltrata a los demás sin tener culpa de sus agravios y lejos de ayudar entorpece.

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